26 de enero de 2006

Tanto con tan poco


El único diseñador gráfico latino del equipo de diseño de la ONU es argentino. Se llama Matías Delfino y en estos días su nombre se hizo conocido por resolver una pieza de no poca complejidad: un afiche conmemorando el Holocausto nazi.

Vale agregar, un afiche firmado por la ONU. Y rescato: hablamos de un afiche; un género, un tipo de pieza con una potencia, bien utilizada, explosiva.

Delfino, egresado de la UBA, apeló a un recurso que, bien utilizado, genera lo que genera en este caso: cierta sorpresa por el "gag" retórico y una movilización emotiva que tiene que ver con la historia de los símbolos (la flor, el alambre de púas, el negro).

Quizá en instancias de aprendizaje este tipo de operaciones gráficas tenga menor aceptación que en escenarios concretos como los que habitará esta pieza. Quiero decir, este tipo de resoluciones no siempre cuenta con el beneplácito de los docentes de diseño (al menos los de la casa de estudios por la que yo pasé, al igual que Delfino, la UBA) y si contara con él, sería tibio y con los agravantes que tiene lo "ya visto".

Este tipo de juego metafórico puede dar como resultado gráfico algo grotesco como sublime.

La importancia del hecho histórico, los múltiples e internacionales destinatarios de la pieza, sus realidades actuales (pienso en un judío cercano a la franja de Gaza, otro de Nueva York y uno de aquí, del barrio de Balvanera, por citar tres estereotipos; tres destinatarios válidos de la pieza de Delfino) hacen que sea muy delicado el cómo, más allá que el qué y el porqué estén claros.

Delfino apela a lo mínimo indispensable. A lo universal. Con ello logrará lo que sólo un diseñador gráfico conciente de su operar puede lograr: emocionar, movilizar, remover, descubrir vínculos, proponer.
Lo que se tilda de obvio (como si en diseño lo obvio fuese malo per se) en ámbitos exigentes, funciona aceitadamente en aquellos sitios para los que fue creado.

Quién sabe cuántos de estos afiches se imprimirán, dónde serán colgados, si serán obsequiados o si habrá que comprarlos. Tampoco sabremos si saldrán de Nueva York o no. O más, si es algo de la ONU "para" la ONU. Y tampoco sabremos si esto es parte de algo mayor, cuyo objetivo sea explicar porqué hay cada vez más neonazis o mejor dicho, porqué son cada vez más visibles (lo cual no quiere decir que sean efectivamente más).

Creo que lo importante aquí es, dejando de lado el chauvinismo que dispara a Delfino a los diarios argentinos, que el diseño gráfico encuentra una respuesta a una pregunta difícil: ¿cómo recuerda hoy la ONU a las víctimas del Holocausto nazi?

Delfino propuso una respuesta. La ONU la hizo suya.