17 de marzo de 2008

Durísimo


Es tentador ser crítico de televisión. A veces pareciera que no hace falta mucha preparación para serlo... con sólo ver televisión basta, no más. Pero vamos a resistirnos y a hablar de diseño; lo que nos hemos propuesto desde este modesto blog.

En la televisión hay diseño gráfico; la pantalla está repleta de diseño gráfico. Y cuanto más cuidada es "la gráfica" de un canal o de un programa, mejores parecen sus contenidos (ecuación dudosa y no siempre cierta).

Un canal de televisión es un sistema gráfico. Cada uno de los programas emitidos por él, es parte integrante de ese complejo. Algunos son gráficamente más díscolos, otros menos.

'Duro de domar' (antes, 'Indomables') casi desde sus inicios fue un programa con una fuerte apoyatura gráfica (y auditiva) de los distintos "gags" que forman parte del programa. Así, fueron naciendo lentamente algunas muletillas que se hicieron populares rápidamente: desde el ¡Chan! a secas hasta el tsunami; el Lanzani; la lluvia de chanes, etc, etc, etc.

Todo el humor del programa se apoyaba en una mezcla sutil entre el absurdo de secciones como "Me colgué del Cable" hasta lo netamente bizarro de "Kitsch". Y la gráfica sustentaba eso con habilidad, con guiños groseros y hasta berretas, pero siempre bien resueltos (es difícil diseñar de esa manera sin caricaturizar burdamente la caricatura). Las animaciones e ilustraciones eran de una "mala factura" intencional y, a la vez, graciosa.

'Duro de domar' era un producto gráfico coherente. A la vez parte del cuidado sistema gráfico de Canal 13 pero apelando a una pantalla estéticamente cercana al peor programa de K24 (desprolijísimo canal de cable bonaerense).

Se sabe que "lo bueno no dura" así que, a caballo de una nueva temporada regida por el imperativo de "cambiemos todo porque la gente se aburre", DDD cambió en 2008 su gráfica de una manera radical, apostando a una verborragia visual poco saludable (como antes, cada comentario destacable de un panelista se subraya auditivamente; mas ahora también gráficamente, con un CHAN 3D...) y a una especie de re-styling de cada uno de los otrora truchos y berretas separadores (por ejemplo, con la llegada de innecesarias olas 'realistas' en el tsunami de chanes).

Tampoco podemos ser ingenuos: se entiende que año tras año los programas se renueven al menos en lo visual ('Duro de Domar', en sí, es idéntico casi desde que comenzó). Por esto la intro del programa y su escenografía está ahora basada en una suerte de Tarot. En 2007 fue un circo de freaks del cual Pettinato era el domador. En el '06 se apeló a plastilina animada cuadro a cuadro. Todo, las tres veces, muy bien resuelto.

Pero, si no cambió el humor ni los libretos... ¡ni los simples efectos de sonido! ¿porqué cambiar el sustento gráfico de aquellos?

Es cierto que en los años anteriores hubo ciertas "lavadas de cara" a los separadores, pero se mantuvo su espíritu burdo y tosco (repito: tan intencional como gracioso).

En 2008, subidos a vaya a saber qué moderno soft con efectos 3D, todo se "artificializó"; todo se perfeccionó, brillando de un modo realista pero perdiendo la frescura que, muchas veces, es la que arranca sonrisas.

3 de marzo de 2008

Critica Crítica


El domingo pasado llegó a los kioscos un nuevo periódico: Crítica de la Argentina, con su director estrella Jorge Lanata y el aura del famoso diario homónimo que lo precedió décadas atrás.

Es de celebrar proyectos de este tipo porque, además de generar nuevos puestos de trabajo, abren una brecha en el modo en que nos informamos de lo que nos rodea, proponiendo una nueva mirada que uno podrá o no compartir pero que será nueva, diferente a las ya conocidas e instauradas.

Se generarán las esperables polémicas y dudas (¿quién pone la plata?) pero un diario tiene el poder propio del periodismo y de todo lo publicado: una vez que está impreso, es real, verosimil...

Pero lo que aquí nos atañe es hablar de diseño. Y de diseño hablaremos.

Los afiches que hubo en la vía pública tenían un 'collage' similar al banner capturado para ilustrar este artículo. Si bien el recurso no es nada nuevo (hace poco un Banco apeló a lo mismo para uno de sus avisos) es llamativo y mueve a quien lo observa a identificar cada una de las letras y su correspondiente origen (las marcas de sus competidores/vecinos de kiosco).

No vamos a abrir juicio acerca del logotipo del nuevo diario (tema jugoso, pero de otro artículo) pero sí acerca de esta pieza: el banner y su estructura narrativa.

Aquí vamos: el diario arma su nombre utilizando letras de las marcas de los otros diarios. A medida que se agrega cada letra, hay un mensaje que hace una clara alusión a ese diario en particular. Por ejemplo: en la 'C' de Clarín dirá "Llegó un diario que no solo informa"; en la "i" de Crónica "Llegó un diario que no fabula" y lo más irónico, por la estrecha relación entre Jorge Lanata y ese diario, en la 'a' de Página/12... "Llegó un diario que no cambia de opinión".

Es decir, por cada letra un palo a los demás diarios y una virtud de Crítica.

Si nos ponemos en duros, podemos decir que todo arranca torcido ya que el nombre del diario es 'Crítica' con tilde en la primera 'i' y la composición dice 'Critica', sin ella (culpa de que Crónica no se llama Croníca). Pero dejemos pasar ese detalle (aunque, en realidad, la ortografía es una sumatoria de detalles...) y juguemos con el sentido de esta pieza gráfica. O al menos con uno de ellos; uno posible.

Y lo haremos con una pregunta retórica. Ella podría enunciarse de la siguiente manera: si yo configuro el nombre de mi diario con las letras de otros diarios y apareo una cualidad (en este caso, defecto) con cada una de aquellas, ¿no estoy asumiendo que todas ellas estarán presentes en mi propio diario?

Poniéndonos metafóricos, si construyo un muro que está formado por ladrillos que extraje de otras paredes, mi pared reflejará necesariamente sus desparejos origenes ya que los ladrillos serán distintos.

Si todo lo anteriormente expuesto tuviera alguna lógica, entonces puedo pensar que Crítica será tanto un diario que "se regala" (como La Razón); como que le hablará "sólo a la gente como uno" (como La Nación) y que "segmenta" (como El Cronista Comercial)...

El diseño gráfico es un arma de doble filo. Es obvio que con la pieza analizada el enunciador (Crítica y Lanata) quisieron decir exactamente lo contrario a lo que aquí se interpreta. Pero no menos cierto que esta interpretación no es para nada descabellada.

Creemos que un recurso llamativo y de cierto impacto (pegarle a los demás periódicos citando gráficamente a sus marcas) al fin y al cabo confunde los tantos y enmaraña el quid de la cuestión que es, como sin duda lo fue, que nace un nuevo periódico, y que es distinto a todos los demás.