20 de junio de 2008

What?!


Mafalda es una de las creaciones de un argentino, en este caso Quino (Joaquín Salvador Lavado), que ha trascendido fronteras y universalizado su mensaje comprometido, crítico y reflexivo.

Para narrar la existencia de un grupo de niños de clase media Mafalda era (es) bastante más ácida que los Peanuts (más conocidos por sus personajes Charlie Brown, Linus y Snoopy, de Schultz).

Luego muy crítica de las distintas desigualdades sociales, paradójicamente, Mafalda le debe su nacimiento a una campaña publicitaria, allá por 1963.

Desde su creación, a mediados de los '60, no hizo más que viajar por el mundo, traduciendo sus viñetas originales a 26 idiomas. Lo notable es que nunca, hasta hace muy poco tiempo, había sido traducida al inglés.

"Traduttore, traditore" (traductor, traidor) dice el dicho. En este caso el encargado de traducir las innumerables viñetas se llama Andrew Graham Yooll, quien tuvo que descartar no pocos chistes por no ser comprensibles para el público norteamericano (por ejemplo, la sopa no encarna ningún cuco para los niños del Norte). Todo esto, además de econtrarse con el desafío que enfrenta todo traductor: el de no perder el espíritu del sentido otorgado por el autor, respetándolo lo más que se pueda.

Hasta ahí, traduttore.

Lo de traditore seguramente no depende del pobre Andrew... pero vale observarlo: ¡cuánta riqueza expresiva tienen esas palabras tan negras, gritadas -tan comunes en Mafalda, tanto la tira como el personaje-, escritas a mano, irregulares, temblorosas, vibrantes, que acompañan las vivencias de los personajes!

¡Cuánto se pierde con el uso de una familia tipográfica que cumple en transcribir, traducido, lo textual pero que tan flaco favor le hace al sentido, quedando a mitad de camino, enfriando todo, grande en tamaño pero aplacada al apoyarse mansa en una línea de base, aún siendo curva!

En fin, ¡bienvenida la Mafalda en inglés! Más gente conocerá la brillante creación de Quino.

Pero no hay caso... Susanita grita sólo en castellano.