29 de junio de 2012

En letra viva

Fuente: www.bild.de

Es indudable que en la redacción del diario alemán Bild, pese a ser sensacionalista, hay espacio para el romanticismo. Pareciera ser que algunos datos aislados (la venta de 12 millones de smartphones en 2011 en territorio germano; que en el 79% de los hogares hay una computadora y que según un estudio, cuya fuente no queda del todo explícita, hace seis meses que uno de cada tres adultos no escribe nada a mano) encendieron la luz de alerta en los responsables del periódico quienes, ni lerdos ni perezosos, tomaron una decisión de diseño —partido gráfico, en cierta jerga académica— muy potente y arriesgada: resolver la portada del diario con letras manuscritas, urgentes, variopintas como debe ser, todas realizadas por trabajadores del propio Bild.


A no desesperar ya que, según algunos especialistas argentinos consultados al respecto, la escritura manuscrita está lejos de morir (como el libro en papel o la injusticia) pero así y todo, el camino elegido por los alemanes es, además de atractivo y sorprendente, útil para poner un tema en agenda y debatirlo, al menos por unas horas, hasta la aparición de un nuevo escándalo. Y más allá de eso, apostaría a que ese día el diario se vendió más...


Nótese, ya casi apagando la luz, que por más ingeniosa que haya sido la idea, hay algo que es inmutable, inmaculado y que no se toca ni se mancha jamás: los avisos publicitarios.

8 de junio de 2012

Hacer bandera

Fuente: www.ypf.com


Desde hace unos días, el estado argentino tiene mayoría accionaria en YPF. Era de esperar que esa situación se traslade a la imagen corporativa de la empresa. Recientemente todos nos enteramos cómo (vale decir que en la previa al anuncio de la expropiación de las acciones de la empresa española Repsol, apareció la antigua marca de YPF en muchos afiches celebratorios de la medida, como si hubiera surgido una añoranza repentina que pidiera el regreso del legendario círculo con sus geométricas ye, pe y efe, a la manera de un escudo de fútbol).


Suponiendo que —luego de un sesudo análisis estratégico que sin dudas fue realizado antes de tomar la decisión— haga falta hacerlo, ¿cuántas maneras mejores, más eficientes, que la utilizada, hay para agregarle la bandera argentina a la marca de YPF? Desde ya no me refiero a maneras lindas o feas, si no a cómo integrar satisfactoriamente los colores de la bandera a una marca cerrada desde lo formal que, además, ya cuenta de algún modo con ellos: el plano azul y las letras blancas pueden remitir sin demasiadas dudas a los colores de la enseña que Belgrano nos legó.


Veamos si la decisión resiste algunas preguntas de cualquier materia Diseño 1 de casi cualquier facultad: ¿de qué manera reduce esa bandera? ¿Se ve —sobre todo el sol— si la marca aparece pequeña, como en tantas de las miles de piezas en la que aparece la marca de YPF? ¿De qué manera y en qué medios puede reproducirse tecnológicamente, y de manera aceptable, ese esfumado? Compositivamente, la bandera ¿por qué ocupa el lugar que ocupa? Teniendo en cuenta que el agregado de la bandera es un hecho muy importante, ¿es ese lugar el más destacado, el más visible?


Todas estas preguntas (y muchas otras) apuntan a evaluar las pertinencias del cambio ya que cambiar cualquier pavadita en una empresa gigantesca como YPF implica cientos de miles de pesos en implementación.


Desde ya, hay una razón fundamental para el cambio, para que quede una marca en la marca: la política; la necesidad del gobierno de hacerse cargo simbólicamente de la responsabilidad de la medida y evitar de todos los modos posibles de que todo quede como estaba, aún si funcionaba bien y aún si la manera de agregar la bandera* está traída de los pelos y parece más un parche que una respuesta planificada a un cambio genuino en el escenario de la empresa.


El diario Tiempo Argentino aseguró que el autor de este injerto fue el prestigioso estudio FontanaDiseño, encargado, en 2008, del diseño de la imagen corporativa de la empresa. En la página web del estudio no se hace mención a este trabajo.

7 de junio de 2012

Cuenta regresiva


Caro colega,
No uséis plecas (esas barras verticales que suelen quedar cancheras en marcas de estudios de arquitectura) para separar números que configuran una unidad de sentido —en este caso la altura de la calle Honduras en la que se está construyendo este edificio— ya que por su uso obtendrás a cambio, en un periquete, confusión en la lectura y un descendente 37-36 donde debió leerse 3.736, aún sin ser necesario el punto.

5 de junio de 2012

Se acabó el partido


No sé quién es Daniel Amoroso. Es decir, sé que es legislador de la ciudad de Buenos Aires y que accedió a su banca en 2005 por el PRO, el partido de Mauricio Macri. En 2010 parece ser que se alejó del oficialismo para crear su bloque propio, unipersonal, cercano a Francisco De Narváez. No tan distintos, diría la canción. Sé esto, y que hace artes marciales y que tuvo que ver con el transporte público, pero no sé qué piensa. En su prolijo sitio web se cuida de no explicitar qué piensa. También se cuida de que no haya ni una pizca de amarillo ni de rojo y procura contarnos cosas de su infancia y de que su trabajo "se basa en utilizar la lógica frente a situaciones que no lo son". Vale decir que destaca especialmente lo hecho, lo realizado, como contraprueba, creo yo, a aquel extendido prejuicio de que los legisladores no laburan.


Lo llamativo de Amoroso —quien además de amoroso es valiente y otras cosas más— es su sonora renuncia a lo partidario; la ausencia de consignas consensuadas con una estructura colectiva que lo trascienda como persona es notable; su apuesta a lo individual, aún cuando todos sabemos que, en política, individualmente no puede lograrse nada importante. También, y no menos, sorprenden los generosos recursos económicos de los que dispone, los que le permiten tener su propia campaña (algo que no ocurre, hasta donde uno puede observar, con ningún otro legislador) "off-elecciones", para posicionarse vaya a saber cómo en la mente del votante. Amoroso tiene su eslogan, "tiene sentido" y un canchero micrositio web que nos permite a los ciudadanos confiarle ideas o proyectos —que él se encargará en persona de llevar a la práctica— bajo un genérico título: "Quiero hacer algo".


¿Inaugurará Amoroso una nueva era en la política; una era en la que los partidos se esfumen definitivamente, como tantos auguran, y se erijan figuras individuales, más o menos carismáticas pero siempre solitarias, con su propia imagen, sus atributos y sus militantes exclusivos? ¿Votaremos definitivamente personas en vez de programas integrales? En tren de imaginar, ¿qué lugar ocuparán los famosos "aparatos" en esta nueva era? ¿Y los barones del conurbano?


Quizá el objetivo de Amoroso sea menos trascendente y se consagre logrando una permanencia módica y sin mover demasiados avisperos en la Legislatura porteña. Quizá no, y sueñe con ser presidente. Él solito. Verde, amoroso y valiente.