25 de junio de 2013

Giro en descubierto



Si a algo deberíamos renunciar todos los diseñadores gráficos es a ser originales. Entiéndase por original a aquello completa y genuinamente novedoso, que no le tributa nada a nada; algo nacido desde cero estableciendo relaciones nuevas, nunca antes exploradas por mortal alguno. 

Hay, en algún punto y medida, en la enseñanza del diseño cierta búsqueda anhelante de la chispa creativa que echa luz sobre un universo trillado y remanido. 

Bueno... no. 

En mi modesta opinión, el diseñador no tiene ni Magiclicks ni linternas mágicas; el diseñador se vale de un limitado repertorio de recursos ya nacidos (que, desde ya, cuanto más nutrido es, mejor), los cuales intenta combinar de las maneras más sagaces, pertinentes y atinadas que cree posible, todo en pos de contarle algo, primero al cliente y luego a un tercero. Y, por supuesto, descontando que todo diseñador responsable y serio debe cerciorarse de que el camino elegido —ensalada de analogías, metáforas y demás combinaciones— no esté ya ocupado por otro carro.

Ahora bien... que dos empresas, argentinas, relacionadas con el dinero (virtual o analógico; recaudado o prestado a tasas dudosamente convenientes) tengan la misma marca ¡y del mismo color! es algo difícil de explicar... En el pasado hasta se le podía atribuir este tipo de "coincidencias" al azar; en estos tiempos googleros, ya ni el azar tiene cabida.

10 de junio de 2013

Offside


Un amigo me envió esta imagen, extraída de un tuit que juega a que Videla vive todavía en la marca gráfica de "Fútbol para todos".

La verdad es que Videla bien muerto está y en quienes diseñaron la marca de FPT descarto toda añoranza de aquella nefasta época en la que Sergio Renán dirigió "La fiesta de todos", película documental que repasa el campeonato mundial que ganó la Argentina en 1978, en el peor momento —si es que puede decirse que hubo un peor momento— del llamado Proceso de Reorganización Nacional, pero asombra la tremenda torpeza y/o desmemoria de aquellos funcionarios que tienen cuarenti o cincuentipico de años que deben, seguramente, haber visto y aprobado la marca propuesta sin advertir que no es feliz ni pertinente —para usar las remanidas palabras de un docente de diseño— vincular el fútbol "democratizado" (uno de los caballitos de batalla del gobierno de Cristina Kirchner) a una de las épocas más horribles de la historia argentina, época que, vale decir, hoy en día se combate mediante algunos juicios y condenas que intentan hacer algo de justicia, aunque sea algunas décadas tarde.

Insólito, fulero, jodido parecido.

Offside.

5 de junio de 2013

Enredado


Si algo tienen de bueno Roy Cortina y su gente es que intentan. Otro cantar es que acierten, pero intentar, intentan.

El candidato ya fue objeto de estudio de este blog, ya que cada tanto sale a la calle con alguna campaña que intenta evitar que nos olvidemos de él. Evidentemente cuenta con dinero para diseño, impresión y pegatina pero no tanto para la contratación de espacios en vía pública ya que al pobre Roy le suelen estampar en su cara bandas con la leyenda "Este afiche está fuera de la ley" y cosas por el estilo.

En esta nuevo intento, Roy se mete de lleno en las redes sociales para seducir, acaso, a este nuevo votante de 16 pirulos que debuta en las elecciones que se avecinan (el afiche es, efectivamente, de la Juventud del PS). 

No habrá faltado algún asesor amigo (o amigo asesor) que le diga que no puede quedarse abajo de ese bondi, que los jóvenes, que la realidad virtual, que el mundo 3.0, que la mar y el coche. Y Roy, se sube al bondi.

La campaña tiene tres piezas: conectate, compartí y la que fotografiamos: etiquetate al socialismo.

Uno entiende que el remanido concepto redsocialero de "compartir" pueda ser linkeado a las ideas socialistas; hasta la idea de conectarse con la actividad política activa puede ser viable... pero, con todo respeto, por la memoria de Alfredo Palacios... ¡¿qué cuernos significa etiquetate al socialismo?!

Ya jugado, nuevamente presa de una campaña que se desenfoca en una lucha entre medio y mensaje, Roy mira a cámara, enmarcado en un ridículo cuadrito subrayado con su nombre, —por si quedara alguna duda de que el afiche es de él mismo— rodeado de felices jóvenes 3.0, a la vez anónimos y genéricos ya que nadie los etiquetó aún... ni ellos ni Roy.

¿Me gusta? No, dejá. Paso.